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Yuliya Serkezyuk, investigadora ucraniana en Hegoa (UPV/EHU): “Es necesario romper con el discurso belicista del vencedor o el ganador, y construir espacios que aboguen por la paz”.

Yuliya Serkezyuk

Yuliya Serkezyuk, investigadora ucraniana en formación en el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional HEGOA de la  (UPV/EHU) nos cuenta en primera persona su visión del conflicto y su realidad como mujer e investigadora. 

 

"Transformar la realidad desde cada acto, cada palabra, cada silencio, cada tendedero de ropa o cada calle; y así construir una vida en dignidad, igualdad, justicia y diversidad”.

Este es el lema de Yuliya Serkezyuk.

 

Yuliya Serkezyuk nació en 1992 en el seno de una familia de clase trabajadora en un pequeño pueblo ucraniano, rodeada de crisis socioeconómicas y cambios neoliberales. En 2002 emigró a España, a través de una reagrupación familiar, instalándose en el lugar donde, a día de hoy, aún vive su familia: Andalucía. 

Graduada en Ciencias Políticas y de la Administración Pública por la Universidad de Granada, con un Máster en Estudios de Género y de las Mujeres (GEMMA) por la Universidad de Oviedo y la Universidad de Hull y un Máster  en Estudios Internacionales por la Universidad del País Vasco UPV/EHU. Actualmente, con su familia llegada de Ucrania, se encuentra en excedencia voluntaria en su trabajo como investigadora en el Instituto Hegoa, para poder centrarse en su situación familiar.

¿A qué edad aflora en ti ese interés por estudiar la transformación social, los conflictos armados y los procesos de paz?

Desde pequeña la problemática social ha estado muy presente, no solo en mi vida, sino en la vida familiar. En un momento determinado, en 2010, decidí estudiar Ciencias Políticas y me fui a la Universidad de Granada. En este contexto, a nivel internacional estaban sucediendo las protestas de la Primavera Árabe, y en España el movimiento 15-M. Esto influyó bastante en cómo me relacioné con la universidad en ese momento.

Esta conciencia social y de género con la que se caracteriza tu recorrido tanto personal como profesional hasta el día de hoy habrá hecho que aflore un espíritu crítico respecto a la educación superior. A medida que has ido avanzando en tus estudios superiores, ¿has detectado diferencias o desigualdades en el trato por parte de las instituciones entre los estudiantes o investigadores/as migrantes y los que no lo son?

Ser migrante afecta, pero especialmente si lo vemos desde un punto de vista interseccional. Es decir, si vemos no solamente la inmigración como tal, sino también la procedencia de clase, de género, la raza. Mezclando todos estos componentes es cuando nos damos cuenta de la cantidad de limitaciones que supone el sistema educativo, sobre todo de educación superior. 

A mí me ha pasado, yo he tenido que trabajar desde muy joven. Esto te va limitando como persona, al menos te va excluyendo, más aún en el sistema Bolonia. En su momento, hubo una lucha respecto al tema de la obligatoriedad de acudir a clase, un alumno trabajador tenía que depender de la flexibilidad del profesor o profesora. Un alumno o alumna en esta situación no debe depender de esta flexibilidad, sino que a nivel institucional debe haber una serie de garantías que puedan ofrecer a la gente, ya sea migrada, racializada y, sobre todo, en situación precaria, para poder acceder a una educación superior.

Natalia Morales, Profesora de Sociología de la Universidad de Murcia, hace una distinción entre los conceptos “migrante” y “refugiado”: “Mientras los inmigrantes son personas que se mueven de sus países de origen por conveniencia personal, de forma libre y deliberada; los refugiados son personas que huyen para salvar sus vidas o preservar su libertad, de modo que permanecer en sus países les pone en peligro. Este hecho, marca una gran diferencia dado que mientras los primeros tienen tiempo de organizar su salida, los segundos prácticamente salen de casa con lo puesto”.

Situándonos en el conflicto Rusia-Ucrania, ¿cuáles son las dificultades a las que se enfrenta un/a estudiante o investigador/a migrante frente a un/a estudiante refugiado/a?

Lo primero es que creo que hay que tener cuidado con esta distinción entre gente migrada y gente refugiada, porque muchas veces cohabitan en una misma persona. Hay una diferenciación que se intenta hacer desde determinadas corrientes de: “estas son personas refugiadas, estas sí son las que merecen entrar, y estas son personas migradas que no merecen entrar porque son económicas”. La gente a la que llamamos “migrada económica”, en muchas ocasiones, huye también de un sistema neoliberal que expolia su tierra y que le obliga a huir para sobrevivir, como en América Latina y las defensoras de la tierra. Ellas han tenido que huir por el simple hecho de defender su tierra, ya no a nivel ecológico, sino a nivel productivo. Con esta categorización me da la sensación de que se refuerza esa concepción de “refugiados de primera categoría y migrados de segunda”.

Siguiendo el hilo de la interseccionalidad, también el tema de “migrantes o refugiados de primera y segunda categoría” y también la procedencia de estas personas, porque a veces parece que hay una jerarquía de qué conflictos son más importantes para occidente en este aspecto, o quien merece acceder al sistema.

Sí, no quería entrar mucho en este tema, por la hipocresía de la gente. Se dice que los ucranianos están teniendo una serie de derechos que otra gente no ha tenido, y es cierto en algunos aspectos. Es cierto que la gente procedente de Ucrania que huye de la guerra ha tenido una rapidez de respuesta que no se ha dado en otros conflictos. Pero vuelvo a lo mismo, por ejemplo, el tema de la clase. La gente pobre ahora mismo está volviendo a Ucrania porque no está recibiendo la ayuda que necesitaba, y tiene que volver al conflicto. Ahora ha habido un acuerdo entre Ucrania y Polonia, países hermanos. Históricamente, desde hace 20 años, la gente de Ucrania se ha ido a trabajar a Polonia por una miseria, y a día de hoy hay casos en los que se da hay una explotación laboral, casi de esclavitud en Polonia, donde se ha  acogido a personas que han huido de la guerra para trabajar a cambio de una vivienda.

Es cierto que las instituciones hablan del apoyo, sobre todo se volcaron mucho al principio. Pero a día de hoy,  si nos damos cuenta,  no hay un impacto real. Y el apoyo que hay es o bien está muy burocratizado o bien es muy a cuenta gota;  y ya han pasado 3 meses. Me da la sensación de que es muy incoherente la respuesta que se está dando a día de hoy con el tema del conflicto de Ucrania.

¿Cuáles son las dificultades a las que se enfrenta un estudiante/investigador refugiado/a a la hora de seguir con sus estudios en otro país tras un conflicto de este tipo? ¿Conoces de primera mano alguna situación de este tipo? 

 Los refugiados que están huyendo de la guerra tienen la intención de volver a su país, y el hecho de tener que estar pendiente de la situación, de los bombardeos y su familia, supone un estrés que les hace poner en pausa su vida.

 

Empiezo con los puntos en común, que yo conozco, de Ucrania. Tanto las personas migradas como las personas que han huido de la guerra a raíz de este conflicto, se enfrentan al mismo proceso burocrático de tener que homologar los títulos. Esta homologación es un proceso muy lento y costoso, porque hay que traducir todos los papeles. Todo esto conlleva un proceso de desgaste, por tener que enviar todos los documentos a la administración pública. Pueden pasar tres o cuatro años hasta que se produzca dicha homologación, con lo cual estas personas no pueden trabajar de lo que han estudiado.

Por otra parte, los refugiados que están huyendo de la guerra tienen la intención de volver a su país, y el hecho de tener que estar pendiente de la situación, de los bombardeos y su familia, supone un estrés que les hace poner en pausa su vida.

 

¿Y crees que ese miedo viene dado únicamente por estas personas y su contexto o también porque por parte de las instituciones educativas tampoco ofrecen ninguna facilidad que les ayude a dar ese paso?

Sí, aunque he visto que muchas universidades han ofrecido ayudas, no sé si realmente la gente de Ucrania es consciente de ellas. Yo, que he estado en contacto con algunas organizaciones de gente de Ucrania, te puedo decir que no me ha llegado por esas vías.

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Fuente: Cuenta Twitter ScienceForUkraine, @Sci_for_Ukraine

 

Respecto a esto que me dices… A raíz de conflictos como este surgen iniciativas que impulsan que los países involucrados pierdan toda una generación de investigadores.  En este caso, ¿cómo crees que han beneficiado a la comunidad de investigadores/as iniciativas como la de #ScienceForUkraine, fundada por Sanita Reinsone y Oleksandra Ivashchenko? ¿La conocías? 

Sí, la conozco, y creo que ha podido llegar a la gente que, bien ya conocía las universidades de aquí, ya sabía en qué grupos de investigación meterse, o bien las líneas de investigación de cada uno de ellos. Sino, es bastante difícil, y sobre todo con un sistema de acogida como el que se plantea, en el cual desde un inicio no te quedas donde estás, sino que te vas moviendo por el Estado. Creo que hay varios impedimentos por parte de las propias instituciones y del propio Estado, que son a lo mejor propuestas interesantes, pero que no llegan a materializarse porque se van contradiciendo unas con otras.

Igual es el problema de la estabilidad que no se les ofrece a estas personas, si no tienen una estabilidad en su día a día,  cómo van a tener una estabilidad en los estudios. Y volvemos al tema de clase…

Sí, al final es lo que dices tú, la temporalidad. Si nos vamos a la Universidad del País Vasco,  la precariedad y la temporalidad es altísima incluso para los investigadores e investigadoras de aquí, ¿cómo va a no serlo para los que vienen de fuera? Los programas que existen en un momento determinado. Da la sensación de que es poner un parche, mientras que desde occidente se sigue apoyando el conflicto.

Entonces, ¿cómo ves el futuro de Ucrania y el conflicto a largo plazo? ¿Qué opinas sobre la actitud de Europa o la comunidad internacional?

Esa generación perdida de la que hablábamos de investigadores e investigadoras probablemente la absorba toda Europa, o bien en forma de taxistas, camareras de piso o empleadas del hogar. 

 

Desde occidente se apuesta por mandar armamento, la gente apoya mucho a la gente refugiada, pero se sigue mandando armamento, se sigue generando gente refugiada. Hasta que la Unión Europea, Estados Unidos o la OTAN la cojan la responsabilidad, no va a haber un cambio real. Van a seguir habiendo iniciativas como esta, cursos de 6 meses, para que la gente de Ucrania aprenda castellano para poder homologar los títulos, entrar en la universidad. O incluso les harán contratos de investigación por 300 euros con una duración de un año.

Esa generación perdida de la que hablábamos de investigadores e investigadoras probablemente la absorba toda Europa, o bien en forma de taxistas, camareras de piso o empleadas del hogar. 

Es cierto que la universidad no puede llevarse toda la responsabilidad, pero volvemos a las iniciativas que se ponen en marcha, o bien a partir de las propias instituciones o bien de forma independiente. ¿Crees que suponen un impacto real?

Es lo que decíamos, me siento súper agradecida a la gente por  todo lo que hacen para poder llevar a cabo ese primer acogimiento a la gente investigadora. Sin embargo, habría que ver la continuidad que se le da o qué surge a partir de ahí. Porque probablemente, aunque el conflicto acabe pronto, independientemente del momento en el que acabe,  la gente no va a poder volver a Ucrania, o al menos no todos los que escaparon. Con lo cual, sería interesante darle una respuesta a la gente investigadora que se va a quedar aquí que no sea a través de proyectos de 6 meses, como estamos acostumbradas a ver en la universidad. 

¿Crees que este tipo de iniciativas independientes, como la de #ScienceForUkraine, surgen a raíz de la falta de implicación en este tipo de conflictos por parte de las instituciones educativas superiores? 

Muchas de las cosas que surgen a iniciativa popular, también en cualquier otro ámbito, surgen como un intento de suplir unas carencias por parte de las instituciones, que en este caso son las universidades. La idea es que surgen este tipo de iniciativas fuera del contexto universitario y que posteriormente las universidades sacan sus propias cuestiones ajenas. Está genial que haya diversidad, pero debe haber una comunicación entre ambas propuestas.

¿Qué echas en falta en la comunidad UPV/EHU con respecto a este conflicto y la realidad de refugiados/as ucranianos/as? 

A mí me llegó un correo con una serie de programas y ayudas que estaba llevando a cabo la universidad para que la gente pudiese continuar como estudiante, eso es lo único que conozco a nivel académico. Tampoco me he puesto a mirar en detenimiento los requerimientos que se necesitan. No obstante, creo que es una situación bastante compleja, es un conflicto difícil. En un momento determinado sé que otras universidades pusieron en marcha acciones que a mí no me parecieron del todo adecuadas. Desde cierta universidad se recomendó a los estudiantes rusos que se fueran, para continuar con esas sanciones contra Rusia, y posicionarse a favor de Ucrania. Yo creo que con este tipo de cuestiones hay que tener cuidado, a lo mejor la falta de cierto tipo de acciones, a veces, incluso vienen bien. Las acciones que se han hecho dentro de lo que sé creo que no son las pertinentes a lo que debería ser.

Por otro lado, en mi caso, por parte del Instituto de Investigación Hegoa, he recibido todo el apoyo de los compañeros y las compañeras. Han estado y siguen estando muy cerca, acompañándome  en todo el proceso. Esto creo que se ha visto en casi toda la comunidad educativa.

¿Y conoces a alguna persona de primera mano que haya tenido que empezar este tipo de procesos más burocráticos, cómo se lleva a cabo?

Sí, el caso de mi prima, por ejemplo. Ella sigue estudiando medicina en la universidad de Ucrania. Acaba de llegar a Málaga con otros familiares, donde les han acogido mi madre y mis abuelos. Ha estado siguiendo las clases online durante todo el conflicto, pero la comunicación con la universidad de allí es bastante difícil, porque hay alertas de ataques aéreos cada día. En cuanto hay una alerta de ataque se tienen que “apagar” las clases y bajar al sótano o al refugio. Ella este año tenía que hacer las prácticas universitarias en un hospital, por ello,  nos pusimos  en contacto desde aquí con diferentes hospitales. Fuimos descartándolos uno por uno, ya que debe ser un lugar donde admitan hablar, al menos, ruso, con lo cual en la pública es imposible. Esto limita muchísimo. Nos pusimos en contacto con algunos hospitales privados, el problema es que normalmente los hospitales tienen un acuerdo con la universidad. Quisimos saber si iba a ser de pago o no, ya que al estar  fuera de la universidad, y solo tener la universidad de allí de referencia, poder hacer unas prácticas aquí es prácticamente imposible si no tienes el aval de una institución de aquí. 

Para poder pasar por una institución de aquí tienes que estudiar aquí, con lo cual tienes que cambiar todo lo que hayas hecho allí y, como sea, seguir el nuevo programa en función de las convalidaciones.

 No hay esa continuidad de allí a aquí.

 Claro, y si fuese necesario de aquí a allí. Es o romper con todo y empezar aquí o continuar allí de aquella manera.

 A día de hoy tu prima está aquí, estudiando desde aquí en casa, con las clases online de la universidad de allí, con todo lo que ello conlleva.

 Lo que comentábamos, tienen clase día sí y día no, en función de si hay alerta de ataque aéreo. 

Y todo esto dificulta, por ejemplo, que se vaya a graduar antes o después, ralentiza el curso académico…

No tengo ni idea, la verdad, no te sé decir si a lo mejor lo han partido y lo van a recuperar en el curso que viene. No sé si esta situación le va a repercutir en alargar los estudios o incluso en empeorar la calidad profesional. 

“Mantener la vida, construir la paz. El proceso de paz en Colombia desde una óptica feminista” es tu primer libro. En él, tú analizas la forma en la que se han reflejado las relaciones de género en los acuerdos de La Habana en 2016 entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP y la renegociación del Acuerdo de Paz.  En relación al tema que nos ocupa, ¿en qué medida difiere la situación de las mujeres investigadoras refugiadas de la de los hombres investigadores refugiados? 

Centrándonos en este caso en concreto, hay que tener en cuenta un elemento principal: a los hombres en edad militar no les están dejando salir del país, es decir, en edades entre los 18 y los 60 años. Muchos investigadores se habrán tenido que quedar allí, o bien luchando, o haciendo lo que puedan. Si tenemos en cuenta que son las mujeres las que pueden salir y las cargas familiares que estas puedan tener, tanto de hijos a su cargo como de personas dependientes, veremos realmente hasta qué punto estas mujeres se pueden incorporar aquí y ahora. Llegando a un país totalmente nuevo para ellas, con dos criaturas, por ejemplo, o una madre dependiente, con un programa en el que están muy limitadas materialmente… No sé hasta qué punto se van a poner a buscar si hay algún programa o ayuda para poder continuar con su carrera académica.

Sí, no es el momento idílico para estas mujeres porque no tienen ayuda, están solas con su carga, pero es verdad que esta carga de cuidados existe esté el hombre o no lo esté. 

Sí, por supuesto, pero no te lo digo tanto por eso sino porque son ellas las que salen en mayor medida.

¿Y este contexto cómo se podría extrapolar al de las mujeres migrantes no en un contexto tan claro de conflicto, aunque también?

Por supuesto, si hay un hombre migrante entiendo que va a ser él quien se dedique al estudio o a la investigación y ellas probablemente se dediquen a los cuidados. Pero eso no solamente en otros países, en gente migrante, sino en todo el planeta. Esto es así por el sistema patriarcal que tenemos, por la distribución de trabajo seguimos cargando con eso. Me sorprende mucho que la gente hable de las culturas machistas de otros sitios cuando la realidad es que aquí se sigue reproduciendo lo mismo. 

¿Y crees que hay ayudas suficientes para que haya una conciliación entre la investigación y la vida personal?

Siguen muy enfocadas al apoyo familiar, normalmente a la crianza o al cuidado de personas mayores. En este sentido, la cantidad de guarderías públicas que existen  es un indicador de la situación de las mujeres,  ya no solo en el ámbito de la investigación, sino en cualquier otro aspecto. Precisamente lo que comentas, el tema de la conciliación. No se trata de la posibilidad de que puedas llevar a tu hijo o hija a un lugar durante doce horas, o a tu padre o madre a una residencia, sino que tengas la posibilidad de disfrutar de la vida que quieres con esa persona y, además, ganarte la vida.

Creo que hay una erotización de la investigación en la cual se convierte en tu vida, cuando es un trabajo igual que otros tantos. Se trata de una concepción elitista de “ay, estas personas investigadoras, es su vida la investigación”. No, mi vida también son otras cosas, cuidad de mis hijos o mi madre y mi padre, o pasar tiempo con ellos.

Que se pueda hablar de una negociación, de un diálogo, que se rompan esos ideales de odio que se han construido entre identidades enfrentadas y que no se siga fomentando este tipo de violencia.

 

Ya llegamos al último bloque. Por último, ¿colaboras o trabajas en alguna plataforma o acción a la que quieras dar visibilidad? Bien al tema que nos ocupa o a cualquier otro movimiento en el que estés implicada.

Existe una organización feminista antimilitarista que lleva existiendo unos 4 años, se llama Armiarma. Hicieron una performance muy interesante y me parece muy necesario en estos momentos el romper con el discurso belicista del vendedor o el ganador, y construir espacios que aboguen por la paz. Que se pueda hablar de una negociación, de un diálogo, que se rompan esos ideales de odio que se han construido entre identidades enfrentadas y que no se siga fomentando este tipo de violencia.

 

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Iniciativa Armaiarma en Bilbao, 2022,  Ecuador Etxea.

 

BIBLIOGRAFÍA

Universidad de Oviedo (2019). Mantener la vida, construir la paz. El proceso de paz en Colombia desde una óptica feminista. Instituto Universitario en Género y Diversidad - Yuliya Serkezyuk. Centre for Feminist Research.

https://iugendiv.uniovi.es/publicaciones/coleccion/-/asset_publisher/j2NF/content/yuliya-serkezyuk;jsessionid=DD331B87CA51246098B27E5F41A3069B?redirect=%2Fpublicaciones%2Fcoleccion 

Yuliya Serkezyuk: Hegoa, Instituto de Estudios de Desarrollo y Cooperación Internacional.

https://instituto.hegoa.ehu.eus/es/members/25 

Armiarma Talde Feminista Antimilitarista (@ArmiarmaA) | Twitter. Armiarma Talde Feminista Antimilitarista. https://twitter.com/armiarmaa

2022/06/02 13:18:00 GMT+2
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